Conversando con una amiga
de las elecciones del 17/N su primera exclamación al nombrar a Roxana
fue “qué loca más seca!”… pero, por qué lo es?
Roxana Miranda no es la candidata convencional, aquella con grandes estudios de magísteres y doctorados, en sus palabras no hace referencia a autores connotados ni nos habla de teorías sociales y económicas, no logra dar a su entonación ese carácter tan archi visto de “suficiencia”, no tiene carrera parlamentaria ni ministerial, tampoco se puede jactar de algún cargo relativamente “importante” en organismos internacionales, ni menos asesorías a grandes grupos económicos…Roxana Miranda no es economista, ni abogada, ni doctora, ni profe en algo…
Entonces? Roxana es la REALIDAD misma,
hija de padre obrero y madre modista, cuyos estudios se concentran en el Liceo
Comercial de San Bernardo. Es la dueña de casa, viuda endeudada con 4 hijos. Es
aquella realidad que solo vende en un sentido morboso de matinales y noticias
lastimeras, que en ningún caso conviene tasar por algo más, por lo que es, la
situación de una gran mayoría de chilenos.
Seguramente muchos podrían tacharla de
“poco preparada”, pero, qué es realmente
estarlo? Un título en la pared? La pertenencia a un partido político?
Tecnicismos en su lenguaje? En ningún
caso digo que estos atributos no sean importantes, seguramente lo son, pero
carecen de lo trascendental LA EXPERIENCIA, aquí radica lo más valioso de su
candidatura. En otras palabras no hay distancia entre su persona y su discurso,
ella es el reflejo exacto de lo que dice.
Sin ir más lejos, nos logra transmitir
un gran sentimiento de injusticia, la imposibilidad de muchos de concretar ese
proyecto de vida respecto al cual no basta el esfuerzo. Una desigualdad abismante y aterradora, un
acceso a las “oportunidades” bastante sesgado, la satisfacción de lo elemental
(sea salud, vivienda, educación) altamente frustrada.
Es una persona que como muchos por medio
del endeudamiento han conseguido lo poco que tienen. Quizás varios de ustedes
dirán “bueno, es peor que nada”, pero qué calidad de vida conlleva
aquello? por un decir, la preocupación
de “llegar a fin de mes”, la angustia de saber si tus hijos lograran salir
adelante o simplemente el temor de tener con que “parar la olla” mañana… eso no
es calidad de vida para nadie. Si bien podríamos pensar que Roxana pertenece a
una clase social y económica más amparada que la gran clase media, aunque no tengo
claro si amparada es el concepto exacto, por medio de políticas públicas
populistas sustentadas en bonos, bonos y más bonos. Son muchos que no viven esa
realidad los que exigen conformidad con ella, como que hubiera que dar las
gracias por lo mínimo que un Estado debe hacer por sus ciudadanos. Personas
objetos de caridad más que como
legítimos acreedores de derechos arrebatados.
Debo confesar que no era mi candidata,
que no la conocía, tampoco a su partido político. El cómo llegó a postularse es
mi gran incógnita, partiendo por juntar
las firmas y financiarse sin apoyo de los grandes... para ella todo es doble
mérito, doble esfuerzo, doble valentía…Creo que todos de algún modo conocemos
una Roxana Miranda…como una mamá, una abuela, una hermana, una amiga… quizás
como una canción de la Violeta. Qué grande!
Qué seca! Seguramente no ganará ni esta elección ni la próxima, pero mi
voto aunque sea honorífico va por lo que logró demostrar, por sentarse a
debatir de igual a igual, por restregarnos en la cara a todos la tarjeta del
consultorio con la consigna de “Esto es lo que no quieren ver y escuchar! ESTO
ES LA REALIDAD!”


0 comentarios:
Publicar un comentario